Nadine Gerspacher

Nadine Gerspacher es bailarina, coreógrafa y profesora. De origen alemán, reside en Barcelona donde ya ha conseguido un cierto reconocimiento por su trabajo tanto como creadora como docente. Dansart Barcelona ha entrevistado a Nadine sobre sus experiencias en el trabajo de la enseñanza.

Dansart BCN: ¿Por qué y cómo empezaste a bailar?

Nadine Gerspacher: Desde niña me ha encantado el escenario. De pequeña deseaba ser cantante y tener mi propia banda… pero como mis padres son músicos, quise seguir mi propio camino y desarrollarme en el mundo de la danza.

Cuando tenía diez años empecé gimnasia artística en un pueblo de Alemania donde vivía. Mi profesora bailaba y un día me llevó a las clases de danza jazz y moderno que impartía en la ciudad. Era todo una aventura para mí, con 14 años entré en una compañía semi-profesional donde era la más pequeña. Entrenábamos casi cada día, y mi vida era ir a la escuela y ensayar todos los días.

¿Qué buscas transmitir en tus clases?

En especial me gusta transmitir energía, espontaneidad, apertura y flexibilidad tanto en la actitud como físicamente. Busco “Atrapar nuestros límites” porque creo que somos capaces de mucho más de lo que nos pensamos. Me encanta despertar la curiosidad e invitar a los alumnos a salir de su zona de confort. Enseñarles técnica y a la vez invitarles a JUGAR e improvisar, el resultado es hermoso, es fascinante observar que cada persona, con miles de posibilidades, es capaz de hacerlo a su manera.

¿Por qué has elegido la enseñanza?

La enseñanza vino a mi de una manera muy natural, mi padre también es pedagogo y siempre he vivido en un ambiente educativo. Con 18 años me ofrecieron dar clase y desde entonces siempre me han llegado ofertas… Me gusta crear y compartir movimiento, disfruto trabajando tanto con bailarines profesionales como con gente que baila por hobby.

Completé mi bachillerato en pedagogía y psicología y luego estudié pedagogía y danza en la escuela Iwanson de Múnich donde daba clase a alumnos de la pre-formación.

Una vez en Barcelona, me ha influenciado mucho la manera de trabajar de Anna Sánchez con quien colaboro desde que terminé mi formación en Varium el año 2005.

¿Qué es lo que te gusta de la enseñanza?

Me gusta compartir el movimiento, la energía, y la pasión por la danza . Me cautivan los mágicos momentos en que se siente el flow del grupo, cuando cada uno está presente con toda su profunda atención, energía y ser. Este estado es una manera más de meditar. Tener la oportunidad, en cada clase, de poder facilitar y compartir estos momentos con los grupos, es para mí, algo muy bonito y potente.

Remarcar de la enseñanza que valoro mucho la posibilidad que la profesión me ofrece de viajar, encontrar lugares nuevos y gente nueva. He conocido y conozco siempre personas maravillosas y lugares muy interesantes. Descubro métodos nuevos de trabajo, que me complementan y me inspiran en el mío propio.

Algo que considero muy importante es gestionar la cantidad de clases. Si impartes muchas, existe el riesgo de convertirse en robot y no poder disfrutar ni tu ni tus alumnos. La danza es un trabajo creativo, hay que cuidar de mantener activa la creatividad, estar siempre dispuesta y disponible.

¿Qué es lo que te parece más dificultoso de la enseñanza?

Algo dificultoso puede ser por ejemplo, dar clases regulares en formación profesional; los alumnos bailan todo el día, todos los días, y obviamente existen días en los que están cansados, lo mismo experimentamos como profesoras. Hay días con el nivel de energía bajo y otros días más brillantes, aceptar el estado de cansancio, tanto como profe como alumno, no es fácil, a mí personalmente a veces me cuesta. La clave es tener paciencia y disfrutar, saber incluso trabajar cuando se tiene menos energía. Impartir cursos o workshops es más fácil porque se trata de un evento especial que rompe con la rutina general, todo es nuevo y hay un ambiente colectivo muy receptivo.

¿Qué relaciones tienes con los padres de los alumnos?

No doy clase a niños, solo a adolescentes y a adultos. Muchas de las personas de la formación donde doy clase regularmente, vienen de otros países y no tienen los padres aquí. En ocasiones hablo un poco con algunos padres y madres que conozco brevemente en las muestras de danza o espectáculos de fin de curso que hacemos.

¿Qué consejos darías a los alumnos que quieren hacer de la danza su trabajo, bien sea como bailarín o profesor?

Para mi es un trabajo muy bonito. Yo estoy feliz de haberlo elegido. Poder trabajar usando la creatividad cada día, es un regalo. Creo que si se quiere bailar profesionalmente, es importante tener una vida flexible, ser capaz de vivir en diferentes lugares si se requiere, poder trabajar en grupo o solo, estar dispuesto a viajar y hablar diferentes idiomas siempre ayuda mucho. Ser curioso y con ganas de seguir formándose, estar abierto a investigar, mantenerse en forma y tener el cuerpo disponible. ¡Cuida siempre tu instrumento! Estos son factores y atributos que tienen casi el mismo valor que el talento. Si te gusta dar clases y crear coreografías tendrás una gama más amplia de trabajo y probablemente, a nivel económico, encontrarás más seguridad.

¿Cómo ves el mundo de la danza actualmente? ¿Qué crees que necesita?

Aquí en Barcelona veo muchas compañías nuevas naciendo y creciendo, hay muchas iniciativas, ganas e ilusión por realizar proyectos y expresar ideas, más y más gente está empezando a hacer coproducciones. Juntar fuerzas es algo poderoso y efectivo, tendríamos que hacerlo más.

De los espectáculos de la danza contemporánea, comentar que a mi me falta que toquen un poco más el terreno del humor, sacarles peso a las obras. En mi opinión, se agradece ver obras donde se siente humanidad y se vivan más las emociones.

¿Cuáles son tu proyectos actuales y futuros?

Actualmente estoy viajando mucho y creando piezas para universidades de danza. Acabo de volver de Arnhem / Holanda donde he creado una pieza larga con 18 bailarines en un tiempo corto, era un reto para mi y me encantó. He estado también en Múnich en la escuela Iwanson dando clases y creando la pieza final de la formación. Yo hice la formación allí hace mucho tiempo y es para mí un placer volver como profesora invitada.

En Barcelona trabajo desde hace nueve años con Anna Sánchez dando clases en la formación de bailarines profesionales de la escuela Varium. Formamos un buen equipo junto con Béné Carrat entre otros profesionales. En Varium me siento como en casa, gracias a Anna y Xavier Fruitós que siempre me apoyan.

En abril colaboraré con Nicolas Ricchini y Arias Fernández en el dúo “A sweet hello”, es siempre un placer trabajar con estos dos talentos jóvenes. También trabajaré como intérprete en una producción nueva “Placebo Parade” de Michael Watts, un coreógrafo con mucho don de Montreal, nos moveremos entre Montreal y Barcelona.

Tengo mucha ilusión y ganas de seguir adelante, buscando y encontrando más y más mi propia firma. Me apasiona la creación coreográfica y me apetece trabajar más en ello.

¡Seguiré bailando…!

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