La intensidad de la edad: Olga Alvarez sobre “+45”

Esta semana, el Mercat de les Flors acoge Sebastián García Ferro que su obra “+45” en coproducción con El Mercat de les Flors, el Festival Grec y el Festival Sismogràf. Una obra singular que se interesa por el replanteamiento de la madurez y de la vejez llevando al escenario seis artistas reconocidos del escenario catalán, y cincuenta y cinco figurantes de entre cuarenta y cinco y setenta y cuatro años. Olga Alvarez, coreógrafa y parte del elenco de los seis bailarines profesionales de la pieza, nos cuenta la intensidad de este proyecto.

 Háblanos un poco de ti…

Pertenezco a una generación pero me he formado en otra. Entré en el mundo de la danza en el año 2000 con más de 30 años y de la mano de una generación diez años más joven que la mía. Ello me ha dado la oportunidad de sentir las inquietudes de dos generaciones distintas. Correspondo a la creación de los que hoy tienen 35 años, pero mi ideología profunda pertenece a la generación de los de más de 45.

Me identifico mucho con el mundo literario, las palabras componen parte de mi propio código y poética. Aún así, me incluyo en el mundo de la imagen, con éste comparto ideario, intuiciones y desazones.

¿Qué puedes destacar del proceso de creación de +45?

¡La intensidad! Estamos trabajando un equipo muy grande y todo se vuelve intenso: Las horas, la cantidad de material generado, incluido el material desechado que no se acomoda a la dramaturgia y a la narrativa que se espera generar… Destacaría también la intensidad entre los bailarines; todos de orígenes y trayectorias diferentes, hemos encontrado un equilibrio hermoso y una amistad profunda que espero se lea entre líneas.

¿Qué significa la pieza para ti a nivel personal?

Bailar para otros. Estar al servicio de otros creadores ha sido un pequeño respiro en mi panorama actual. Dejar la obra a manos de otros creadores y ofrecerme como intérprete, a un lado de la responsabilidad de dirección, me ha proporcionado un placer y una agonía inversa, una sensación completamente diferente a la que tengo cuando dirijo a mis intérpretes.

¿Con qué retos te encontraste a lo largo del proceso de creación?

El de ceder. El de ofrecer. Y el de respetar el mensaje. Es difícil separar el intérprete del creador cuando hace mucho que trabajas para ti misma.

¿Qué podrías decirnos de tu experiencia trabajando con Sebastian?

¡Que tiene una gran vitalidad! ¡No hemos parado de movernos desde el primer día! Ha sido un gran reto asociar +45 con la vitalidad.

¿Cuáles son tus proyectos futuros? 

Con mi compañía La Taimada vamos a presentar del 26 al 29 de Mayo una pieza  que se representará en el Antic Teatre de Barcelona. Es la primera obra que realizo en codirección con Jordi Cabestany, juntos estamos remodelando algunos de los conceptos de la compañía. La pieza que presentaremos es fruto de una residencia en La Caldera y en El Estruch, originariamente nacida de dos residencias anteriores en la CND y en Dantzagunea dentro de Sortutakoak7. La pieza se llama “El Octavo Día” y está basada en un ideario que Jordi y yo tenemos en común. Contiene acciones e imágenes que se clavan directamente en el inconsciente. Imágenes sencillas, nítidas y bellas, que hablan de violencia, de humanidad, y de fragilidad… Todo ello sin juicios éticos, dejando al espectador libre de observar.

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