CRÓNICA BUTACA: “Voronia” La Veronal

Voronia una historia que al llegar ya había comenzado, nos atrae como a las moscas. Se presenta inicialmente en escena la Inocencia encarnada por un niño que permanece inmóvil rodeado por una encubierta pulcritud. Que queden limpios tus pecados dijo el señor. Krúbera – Vornya, la cueva del cuervo en Georgia, el punto más profundo de la capa terrestre ¿hogar de dioses o diablos? ¿de creadores o destructores? Punto donde se llega al tocar fondo. ¿Punto final o de partida?

El estilo de la Veronal se impregna de lo clásico, discute con lo conservador, quebranta la estructura convencional, colores opacos, iluminación tenue, niebla en el escenario, sombras móviles ante la alfombra roja, tallajes recatados, personajes que se enredan y se queman con su propio fuego. ¿Cómo romper la norma? con la misma norma. Desestructurar la técnica con la misma técnica, con mucha técnica y precisión. Condiciones físicas excepcionales y cuantioso material coreográfico.

Se conversa con uno mismo/a, por parejas, en tríos y en colectivo. Comunicación clara, directa, tajante, cuerpos que mantienen veloces conversaciones, que siguen una trayectoria definida con distintas variables, movimientos sutiles, segmentar, manipular, deslizar, colocar y descolocar, abandono, arrastre, partes enganchadas… Un exceso de orden comporta al caos, permitiendo que la contenida expresión desborde, jugar con los símbolos desnudándolos, llevándolos a los límites mediante un contenido fotográfico que combina lo onírico y sub-real.

¿Dónde están las tinieblas? Reuniones, celebraciones y compromisos familiares, laicidad falsa, reconocimiento social, despedidas, aplausos, presión, contención, grito de socorro, resignación, acción, reacción. El parto. De allí nace la Religión, todos la hemos creado, pues somos nosotros/as mismos/as quienes la mantenemos en vida al ser víctimas de la estética, la moralidad y el miedo. ¿Quienes nos juzgan? Nos juzga el silencio que nos permite escuchar el eco de nuestros tropiezos.

El rojo, la clausura, cabezas que se agachan ante acciones, meras acciones, buenas o malas, frías o calientes, pero Dios nos creo tibios. La consciencia humana es Dios que todo lo ve, persiste pese al paso de los años y aunque aún en el secreto o el silencio sabe lo que se esconde debajo de la mesa. Todo fue presenciado por un público en estado de shock. Como dice Roberto Fratini “Veronia es el imperio subterráneo de unos críos psicópatas que parecen los únicos adultos en medio de un mundo adulto horriblemente infantil.”

La pieza no es solamente un espectáculo de danza contemporánea sino una película en vivo en la que se abduce al espectador/a. Tras verla una y otra vez continuaríamos descubriendo simbolismos y detalles nuevos. Marcos Morau con su alto sentido de la estética, consigue integrar danza, música y palabra en una poesía en 3D, podría titulársele creador de un nuevo lenguaje de signos, si más no, coreógrafo y director de la Veronal compañía formada el año 2005 por artistas procedentes del mundo de la danza, cine, fotografía y literatura. No cualquiera consigue hablar tanto en una lengua asiática y en 65 minutos.

Clàudia Reig.

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