Kokoro (Lali Ayguade Company)

¡La querida bailarina catalana Lali Ayguadé y su compañía se instalaron el pasado 22 de enero en el Mercat de les Flors para un fin de semana intenso presentando KOKORO!

Mencionando el Mercat, hablamos del teatro más influyente de Barcelona al nivel de programación contemporánea, que también ha dado soporte a la coreógrafa y la creación su pieza. Una creación que fue toda una experiencia para Lali Ayguade. Como lo dice ella misma en la entrevista que realizó en nuestro ciclo “En el corazón de KOKORO” la semana pasada:

“Hay muchas cosas extras que tienes que hacer, […] hasta cosas más técnicas como por ejemplo que el sillón que usamos no raye el suelo cuando lo arrastres”…

“En el corazón de KOKORO” con Lali Ayguade

¡Y aquí está el resultado!

¡La directora artística es joven, tiene quizás poca práctica, pero el alma de esta artista tiene 100 años, llena de madurez! Esta madurez obviamente no sé ve solamente en su rostro, sino en la pureza de unos bancos de madera que transforman la estructura enorme y vacía del escenario en una iglesia polvorienta, oscura e inmensa, donde cualquier movimiento o sonido tiene una amplificación divina, y se queda como suspendido en el aire unos segundos…

Esta madurez se ve también en la elección de un trabajo de luz precioso. Porque hoy, unas de las grandes fuerzas del trabajo escenográfico es la luz. El material técnico que existe nos da tantas posibilidades para jugar con nuestra percepción…

Don Miguel Ruiz, en su famoso libro “Los Cuatro Acuerdos: Una guía práctica para la libertad personal”, dice “La percepción humana es sólo la luz que percibe la luz”.

Fabiana Picolli, diseñadora de luces para la pieza, ha hecho un trabajo precioso que hace que se vea como a través del objetivo de la camera… Tiene el poder de dirigir el ojo del espectador, el poder casi mágico de ayudarnos a perforar el misterio de todas cosas…

Lali luce con su experiencia y talento también usando varias idiomas sin traducción, una técnica dramatúrgica que se desarrolla cada vez más en las artes contemporáneas, pero que crea poco a poco un lenguaje proprio al escenario. Una técnica que toma sentido con la mundialización y en los intercambios artísticos.

Los bailarines son increíbles; descubrí todo el talento de Anna Calsina Forrellad, con un carisma escénico natural y potente; algo intangible, indefinible pero precioso. Otro artista emergente destacable de la pieza es Diego Sinniger de Salas, pero sí todos, brillan por su manera de desarrollar un discurso o una idea en la virtuosidad de sus cuerpos, su fluidez cuando se buscan entre ellos y se ayudan a pasar de un movimiento al otro, de una etapa a la otra, apoyándose los unos sobre los otros para evolucionar y encontrar su próxima etapa. Lo hacen de la misma manera que lo hacemos apoyándonos  en los eventos de la vida, la gente que encontramos por el camino, en unas palabras todo lo que se pueden para pasar a la etapa siguiente…

El espectáculo trata de esto: de la evolución inevitable hacia la transformación…

Así vamos en la vida… Como mariposas llevadas, no a una mutación irreversible, pero sino a un ciclo de mutación y transformación que llamamos “avanzar”.

Con el soporte del Mercat de les Flors, Lali Ayguadé propone un espectáculo muy especial con un tema muy potente. Salí feliz por haber encontrado todo lo que amamos y admiramos de ella: su danza, su emoción, lo que ella cuenta en la poesía del movimiento… ¡Salí con ganas de ver más! Porque cada propuesta que aparece en esta obra está perfectamente justa, y se podría investigar más y llegar más lejos en las propuestas.

¡La personalidad de Lali Ayguadé reside su fuerza! Una feminidad explosiva que contrasta con una fuerza suave y sensual, en vez de una fuerza bruta, sin olvidar su sencillez y su humanidad. Todo lo que emana de ella, todo lo que la hace tan increíble como bailarina y persona está en sus creaciones, está en los cuartos personajes que se buscan y se transforman en el escenario, y que parecen reflejar la propia búsqueda de identidad artística de la joven coreógrafa.

Y como cuando de niños, nos gustaba seguir la evolución de la transformación de una oruga, seguiremos la oruga coreógrafa Lali. No sobre una brizna de hierba sino sobre los escenarios.

Una obra es el KOKORO de una persona. Es su vida que se expresa, su alma que se da a conocer…

Marion Giner.

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