Barbarians (Hofesh Shechter)

Bárbaro s.m. Una persona que busca los recursos y las tierras de las que no disponía es sus orígenes, con el fin de apropiárselas. Se dice también de una época, región, población, idea, tradición, o práctica cuyas actividades parecen justificar el pillaje, la violencia, la alienación, la injusticia o el crimen.

Hofesh… Hofesh…Barbarians… barbarie… bárbaro… Los griegos llamaban a los extranjeros BarBar. Era una onomatopeya convencional para caracterizar  a una persona que no era de la misma civilización y de la cual no entendían el idioma.

Hofesh… ¿Por qué entras en las tierras del amor? ¿Qué buscas y qué encuentras en esta exploración?¿Por qué llamas a una pieza tratando del amor Barbarians?  El bárbaro no tenía fronteras, buscando siempre la conquista de nuevas tierras.

El amor nos ha dolido tanto. El amor nos violenta, nos aliena, nos pilla. ¡El amor es un bárbaro! Cada vez, es como si un extranjero entrara en tu espacio, en tu cabeza, en ti. Te agarra, te violenta y te deja destruido. Pero es también el bárbaro que te libera de cierta forma. Te saca de tu zona de confort, de tu tranquilidad, de tu seguridad, dándote la oportunidad de deshacerte un rato de la pesada tranquilidad de tu vida. El bárbaro que entrando en ti se apropia de toda tu mente. Entra en todos tus pensamientos. Y te domina por su violencia y su salvajismo. El bárbaro te inspira para crear: crear el arte, el amor, la consciencia. Y te invita cuestionarte la vida, lo que quieres, lo que eres, para poder tomar decisiones, entrar en acción, y ganar en confianza. En efecto, la cuestión no es tanto la del territorio al final, sino de la confianza. ¿Por qué no dejamos entrar fácilmente la gente en nuestros territorios? ¿Por qué nos construimos estos territorios?

¡ADORO BARBARIANS! ¡Admiro mucho el trabajo de Hofesh Shechter!

Fue una experiencia del amor, media biográfica y medio universal, transcrita en un juego de luz hipnótico, un sonido genial, exasperante, genial,… o exasperante?… no sé. Una escenografía nude (¡que palabra cool!) toda pensada a partir los cuerpos de los bailarines en los rayos de luz de un montaje técnico estupendo. En el alcance increíble, la amplitud, la emoción, que puede tener un micromovimiento tan sencillo como una conmoción, un estremecimiento, o un meneo de hombro cuando es necesario. Su lenguaje es claro, justo, auténtico, y es lo que aprecio mucho en su trabajo. Su baile utiliza cualquier movimiento: es el genio coreográfico de Hofesh Shechter. Es un bárbaro de la composición que transforma cualquier movimiento en una coreografía. Su lenguaje escénico está muy claro. Sus ideas, sus reflexiones, o solamente una emoción: todo nos llega. Justo. Verdadero. El artista me aparece como un genio también en su manera de crear coreografías muy personales y muy sinceras. No busca la forma, sino la esencia del movimiento porque lo que nos hace mover es nuestra propia respiración, nuestras emociones, y nuestra intención.

Al final, acabamos todos hipnotizados. Salimos del teatro lentamente, volviendo a la realidad poco a poco, digiriendo la experiencia. De cierta manera, la calidad del espectáculo nos deja en mejor estado. No consigo encontrar las palabras exactas: quizás nos sentimos tranquilizados, emocionados y despistados, pero a la vez ligeros. Debe ser toda una historia de catarsis (nota personal: investigar el concepto de catarsis en la danza contemporánea.)

De momento dejo el artículo y el ordenador: quiero ir a andar en la calle y observar como se mueve la gente, imaginar sus luchas, sus amores, sus caminos. Quiero buscar esta esencia que percibe supuestamente en cualquier movimiento el más común Hofesh Shechter, y que emana de sus grandiosas creaciones.

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