“+45” Sebastián García Ferro

La piel se arruga con el tiempo, nacen curvas, nuevas texturas… es como las montañas de la Tierra, se crea relieve en nuestros cuerpos. ¿Es la Vitalidad cuestión de edad? Todos/as envejeceremos. Todo es vulnerable al paso del tiempo, pero hay siempre una esencia inmortal dentro. ¿Cómo miramos? ¿Cómo tocamos? ¿Cómo cambian nuestras reacciones  hacia aquello que es nuevo o fresco y hacia aquello que es viejo u obsoleto? La Vitalidad es un concepto independiente del deterioro del cuerpo alterado debido a las leyes físicas de la gravedad. Estar en la Tierra tiene un peso. Existir, no existir… y la vida es aquello que transcurre de un estado al otro.

¿Cansancio? La vida, al igual que la obra, empieza como un partido de tenis. Al principio nos la pasamos jugando, luego resistiendo, esquivando las pelotas y evadiendo su final. ¡Que Cansancio! Mejor adaptarse al fluir para finalmente comprender que cuando llega la hora llega. Hay un camino cuyo final reside en la luz. Los/as bailarines/as se mueven en el escenario en diagonales hacia la luz. Se sabe que las estrellas mueren cuando se apagan, la voz de María Cabeza de Vaca y Joan Palau se va quedando en escena sin batería, se habla más lento cuando te aproximas a la meta, pero sin embargo el final del camino brilla. Así como brillan los intérpretes de más de cuarenta y cinco años al bailar encima del escenario, evidencian que el cuerpo continúa dando de sí. Krishnamurti dijo: el esfuerzo por llegar a ser genera sufrimiento, los figurantes de la obra dicen: mira, mira simplemente quien soy, esto es lo que puedo hacer. Y lo hacen.

Vestidos con tonalidades rojizas, los artistas se mueven en un inmenso espacio que amplía las fronteras del escenario. El rojo fue el primer color que recibió nombre. Es el color de la pasión, la fuerza, la vitalidad, la valentía, el vigor, la actividad y el dinamismo. La pasión tiene que ver con la sangre roja, cuando uno siente vergüenza o excitación se ruboriza y se pone rojo. También tiene que ver con la agresividad, la ira, la felicidad y la alegría. El rojo es intensidad, y como destaca Olga Alvárez, la creación de esta pieza es fruto de un trabajo intenso, son un equipo grande y en el todo se magnifica, al igual que el rojo que comprende más de 105 tonalidades, han trabajado bailarines y figurantes de orígenes y trayectorias diferentes, encontrando finalmente un equilibrio hermoso y una amistad profunda que se puede leer entre líneas.

La música de la obra es otro elemento más a favor de la vitalidad. Sebastián García Ferro no es solo el coreógrafo sino también el compositor musical en guitarras adicionales, mix y mástering, junto con Freia Barea en voces y arreglos, clarinetes, saxos y flautas de Daniel Slotnik. Siendo la música lo que le condujo a su carrera profesional en el mundo de la danza. Sebastián realiza, entre otros varios, proyectos de danza social y educativa. Ésta es sin duda una pieza que amplía los horizontes del público espectador de danza contemporánea y contribuye a romper esquemas limitadores sobre el concepto de la vejez, belleza y las posibilidades de movimiento que tiene un cuerpo aún el paso de lo años. La vitalidad es algo más, algo que permanece inalterado ante la degradación del cuerpo físico.

Obsoleto parloteo el de la sociedad actual, ya lo dijo Sócrates al pararse enfrente de un comercio: “Cuantas cosas que no necesito”. Se agradece la creación de piezas atrevidas que,  en una humanidad atormentada por el miedo a envejecer, se arriesgan a cuestionar conceptos tabú como lo es la cuestión de la edad. Como dice Sogyal Rimpoché “No se trata de conservar un conocimiento ritual fosilizado, sino de transmitir de corazón a corazón, de mente a mente, una sabiduría viva, esencial y con sus métodos hábiles y poderosos. Sigue con sinceridad el camino que más te inspire y acude jovialmente consciente del equipaje que llevas.” Ésta gran sabiduría es representada y expresada mediante la celebración, la fiesta y una gran rebeldía, por los intérpretes de +45.

Todo lo que existe es interdependiente, condicionado y sujeto al cambio. No hay nada que pertenezca siempre igual. Nuestras vidas son frágiles, todos/as vamos a morir. Al darnos cuenta de que el tiempo que nos queda puede ser más corto de lo que creíamos, mejoran nuestras relaciones. La transitoriedad ofrece valor por las cosas. La base de nuestra vida es el cambio, no hay tiempo que perder; debemos utilizar bien este momento. (1)

Somos vitalidad. Habitamos en cuerpos viajeros, cuerpos en transito, capaces de mucho más. Como nos demuestran Sebastián García y su compañía, solamente hace falta engrasar el vehículo, hacer solo aquello que existir conlleva; Moverse. El secreto del engrasado reside en confiar, creer, en el querer celebrar y en el disfrutar engrasándolo. El cuerpo virtuoso se crea, es el resultado del espíritu libre. Al fin y al cabo solo somos componentes químicos litio, sodio, berilio, calcio… como dijo Einstein “La energía ni se crea ni se destruye, se transforma” y eso es danza, es movimiento.

1- Extracto del libro Adiestrar La Mente Enseñanzas Del Lo Jong – Ringu Tulku Rimoché

 

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