“Que se aseguren de que es su talento y que valoren que parte de la danza les apasiona más” Cristian González

En Dansart BCN queremos ofrecer una amplia visión de la danza y para ello compartimos con vosotros la experiencia y el trabajo de Cristian González como asistente de danza para conocer más sobre ésta figura.

Mi nombre es Cristian González, nací el 1994 en Madrid, donde con 15 años comencé mi desarrollo como bailarín de danza urbana, jazz y contemporáneo, poco a poco he ido trabajando como bailarín para artistas, shows y televisión. Fue durante mi estancia en Londres hace dos años, cuando empecé a focalizar mis metas como artista a un terreno más personal, desde entonces, todo lo que hago, trato de vivirlo al máximo llevándolo a mi terreno. Enfoco mi desarrollo en la creencia de que la danza no se divide en estilos, sino que todo tipo de trabajo corporal es una aportación al desarrollo de tu propio movimiento, mi interés está enfocado en un movimiento personal, siendo capaz de trabajar en cualquier tipo de danza.

Actualmente resido en Madrid, donde trabajó como profesor de danza, integrante de la compañía “senpü” y con proyectos personales. Al mismo tiempo lo compaginó con trabajos eventuales con compañías o coreógrafos en España y en Londres. Lo más destacado; con el coreógrafo Tj con el que desarrollo mi papel como asistente creative.

¿Cuándo empezaste a hacer de asistente y con qué profesionales has trabajado hasta el día de hoy?

Comencé hace varios años inicialmente de manera amateur con pequeñas aportaciones a coreógrafos de Madrid, ayudándoles en sus clases y creaciones. Entre otros he asistido a coreógrafos comerciales como Zack Recee, durante mi etapa en Londres, que fue cuando conocí a Tj, con el que después de meses entrenando su lenguaje en ensayos, clases y actuaciones… comencé a asistirle en workshops y creaciones, los trabajos más destacados que hemos hecho han sido en Toulouse (Francia) y en Palamós (España).

¿Podrías explicarnos en qué consiste exactamente la figura de asistente? ¿Qué tipo de relación tienes con la persona que asistes? ¿Y con vuestros alumnos o bailarines?

La figura de asistente, en mi opinión, no es más que servir de apoyo y ayuda al coreógrafo, aportar una mayor conciencia del trabajo que se desarrolle, intentando estar siempre dos pasos por delante de todo. Dependiendo del tipo de trabajo que sea, te tienes que organizar de la mejor manera posible para hacerlo todo más fácil.

La relación que tengo con los coreógrafos, es una relación amistosa con mucha humanidad, y ante todo profesional. Antes de asistir a un coreógrafo, consideró que tienes que tener una conexión, ya sea a nivel personal o artístico, para así poder desarrollar mejor tu trabajo.

Depende de donde, con quién estés y durante cuánto tiempo sea el periodo de trabajo. Depende de cómo seas tú, el coreógrafo y los alumnos. Cada caso es diferente. De cualquier forma, siempre intento llevar una relación amable, sacar lo mejor de cada individuo, sea el que sea el papel que desempeñe, llevando al máximo la intención de superación y aprendizaje.

¿Qué crees que se necesita para ser un buen asistente?

Principalmente que te atraiga el trabajo del coreógrafo, una vez sabes que te gusta lo que estás haciendo ya tienes todo hecho, solo tienes que ir aprendiendo y mejorando en tu desarrollo.

¿Qué es lo que más te gusta de asistir y qué te parece más dificultoso?

Lo que más me gusta de ser asistente, es estar en el punto intermedio, los alumnos y bailarines te tratan desde el respeto sin tenerte “miedo”, lo que facilita la comunicación entre todos, eres una figura central y nexo entre el coreógrafo y el resto de personas.

Lo que más difícil puede resultar, es respetar la libertad de decisión en las creaciones, dejar atrás el ego para estar por y para el trabajo del coreógrafo.

¿Qué consejos darías a los alumnos que quieren hacer de la danza su trabajo, sea en el ámbito de la danza como en la vida?  

; gestión, creación, interpretación, etc. Para que nunca sientan que están trabajando y que así cualquier esfuerzo sea real y gratificante. Que en su labor como bailarines o más bien artistas, busquen un desarrollo personal que les sirva para sus vidas. Que vivan todo lo que puedan y que su arte, sea fruto de un bucle constante de comunicación entre su vida y su danza, es decir, que todo aporte a todo.

   

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