“Bailando hacía la felicidad”

BAILANDO HACIA LA FELICIDAD.

DANZA Y PSICOLOGÍA POSITIVA.

¿Es el sentimiento extático y divino del movimiento? ¿Es la libertad de romper los grilletes del tiempo? ¿Son las irrepetibles personas que has conocido a los largo de tu carrera? ¿Es el transformar tu efímero ser en eterna belleza? ¿Es el levantarte de la cama y sentir que el abrasador dolor de tus músculos será recompensado algún día? Quizá sean algunas de estas cosas por las cuales la danza es nuestro camino hacia la felicidad. Descubrámoslo.

Pero centrémonos, seamos breves y concisos. Martin Seligman, en su inspirador y esperanzador libro Florecer [Flourish] (Seligman, 2012) nos desglosa su Teoría del Bienestar Subjetivo [Subjective Well-being], (felicidad, para aquellos no acostumbrados a la terminología científica). La teoría se condensa mediante sus mnemotécnicas siglas inglesas PERMA:

–       Emociones positivas                              [Positive emotions],

–       Compromiso, Flow                                [Engagement],

–       Relaciones sociales positivas [Positive Relationships],

–       Significado, sentido                                [Meaning],

–       y Logro                                                  [Accomplishment].

Emociones positivas

¿Sientes alegría y diversión cuando te mueves? ¿Interés y asombro cuándo ves a un bailarín desafiar los límites del cuerpo humano? ¿Orgullo o paz cuándo consigues que tu cuerpo entre en sintonía con el espacio en el que te encuentras, con los sonidos que percibes? ¿Gratitud y amor hacia el mentor que te ofreció nuevas pautas e ideas?Os presento a las emociones positivas, el primero de los elementos del bienestar subjetivo. Sentirnos bien es la manera que tiene el cerebro y el cuerpo humano de destacar aquellas actividades que construyen nuestras habilidades y aumentan nuestros recursos. Barbara Fredrikson, basándose en su Teoría de Amplicación y Construcción de las Emociones Positivas [Broaden-and-Build Theory of positive emotions] (Fredrickson, 2009), analiza y desglosa el impacto de dichas emociones a corto y a largo plazo en nuestra vida y en nuestro ser. Saborear y disfrutar del momento aumenta y expande nuestra percepción del mundo en el presente, y nos prepara para afrontar tiempos difíciles en el futuro. Entonces, ¿por qué no? ¡Vamos a pasarlo bien!  ¡Bailemos!

Flow

¿Penetraste en un estado de atemporalidad mientras bailabas? ¿Te desprendiste de tu conciencia, de tu ser? ¿Te fundiste con el movimiento? ¿Dejaste de controlar tu cuerpo, a la vez que toda tu atención y tus habilidades estaban en funcionamiento? ¿Desapareció el lugar dónde estabas? Estabas fluyendo. Fue Mihaly Csikszentmihalyi) (húngaro, sí) el encargado de desenredar y descubrir las características de las situaciones en las que se desarrollan estas experiencias de flujo [Flow] (Csikszentmihalyi, 2008). Existen estrategias específicas para aumentar la cantidad de nuestras huidas de la realidad. (Tomar drogas es como pasarse el día en la biblioteca y publicar una foto de fiesta en Facebook). Al parecer, la llave que abre la puerta del flow se encuentra desafiándose a uno mismo a través de actividades que retan nuestras habilidades. Intenta tenerlo presente la próxima vez que entrenes. ¿Puedes hacerlo más rápido, más intenso, más controlado? Añade complicaciones a tu danza, sorpréndete a ti mismo, desafíate. Una vez dentro, no pienses demasiado, déjate llevar. Fluye.

Relaciones sociales positivas

¿Cuántas maravillosas y sorprendentes personas has conocido durante el último año gracias a la danza? ¿Qué te han aportado? ¿Qué les has regalado? ¿Qué sentías estando junto a ellos? ¿Rompiste tu muro de individualidad y abriste tu corazón al calor de las sonrisas? Sue Roffey, en su manual sobre relaciones positivas (Roffey, 2012), nos ofrece una inmensa cantidad de estudios que refleja por qué las relaciones sociales hay que tomárselas en serio. Por otro lado,John Cacciopo en Lonliness [Soledad] (Cacioppo & Patrick, 2009), desde el lado opuesto, despliega con descarnadas evidencias lo mortífera que resulta la soledad. Desde mi humilde experiencia personal, agradezco a la danza el haberme conectado con cientos de personas excepcionales. Simplemente compartiendo y escuchando activa y abiertamente sus ideas he mantenido conversaciones que han formado una parte fundamental de mi ser. Pero somos bailarines, y más allá de las palabras, nuestra comunicación se expresa en un lenguaje sincero y profundo adquirido con años de intensa práctica. Dicen que el todo es mayor que la suma de las partes. Y es por eso que las creaciones artísticas en soledad, difícilmente pueden imitar el producto de la conexión entre espíritus resonantes.

Significado

¿Te levantas de la cama porque tienes que bailar? ¿La danza tiene un papel trascendental en tu vida? ¿Consigues hacer algo más grande y duradero que tu propio ser cuando regalas una parte de tu trabajo al mundo? ¿Es la promoción y el producto de tu creatividad lo que da sentido a tu vida? Michael Steger ha investigado las situaciones y actividades que dan significado a nuestra vida y cómo estás afectan nuestro bienestar (Steger, 2012). Amor hacia nuestros seres queridos, practicar el altruismo, mejorar el mundo en el que vivimos, aportar nuestro granito de arena para construir juntos algo más grande que nuestra efímera individualidad… Muchos artistas encuentran el significado de su vida a través de sus creaciones. En el caso particular de los bailarines, la volatilidad de su existencia (y del momento presente), esta irremediablemente ligada a sus obras. En cualquier caso, la capacidad de crear emociones y belleza mediante su cuerpo insufla una sensación de vitalidad que va más allá del propio ser, más allá de la muerte.

Logro

¿La superación personal es una de tus metas más importantes? ¿Empleas todos tus esfuerzos en vislumbrar tus límites con el único objetivo de traspasarlo? ¿Quieres ofrecer lo mejor de ti, en vez de una versión reducida de lo que podrías llegar a ser? El disfrutar de una actividad no implica que no requiera esfuerzo. Angela Duckworth encontrado una de las claves del éxito, grit [coraje, dedicación] (Duckworth & Gross, 2014). Este rasgo de personalidad, junto con el autocontrol, es una de las características que determina el éxito académico, y probablemente el éxito como bailarín. El dolor de los estiramientos, el sudor de los ensayos, y las horas de improvisación para solo un par de movimientos nuevos… La lucha y los sacrificios diarios, mantenidos a lo largo de los años, tienen sus frutos a largo plazo. Esta lucha por el logro, y la capacidad de posponer la gratificación inmediata a cambio de recompensa mayor en el incierto futuro son el último de los elementos de la Teoría del Bienestar Subjetivo de Seligman. El esfuerzo del camino y la satisfacción de alcanzar nuestras metas incrementa nuestra calidad de vida y felicidad. Otro motivo más para levantarse de la silla y empezar a entrenar.

En pocas palabras y muchos movimientos

Concluyendo, parece ser que bailamos por nuestro bienestar, porque nos hace sentir bien, porque nos abstrae de la realidad, por las personas que entran en nuestra vida, por el futuro y la humanidad, por ser mejores cada día, por la danza. Mi humilde objetivo para empezar a escribir este artículo era compartir mis escasos conocimientos de psicología positiva con aquellos bailarines que buscan florecer a través de la danza. Pero el camino es cambio, y me enorgullecería saber si alguno de vosotros, queridos lectores, leyendo estas últimas líneas apagó el ordenador, se levantó de la silla y empezó a bailar.

Os deseo una vida repleta de movimiento, repleta de arte, repleta de danza.

Carlos Alcala

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