Arranca el “Jazz Dance Festival Barcelona”

El Jazz Dance Festival Barcelona se celebra a partir de hoy en la ciudad condal: un festival emergente, punto de encuentro para los amantes del la danza jazz. Proponiendo clases, master classes y muestras de trabajo de grandes maestros de la disciplina, este festival desea dar más visibilidad a una danza que aún tiene mucho por enseñarnos. Victor Rodrigo es uno de los pilares de este festival. Formado en las técnicas de Catherine Dunham y Alvin Ailey, también trabajó en Cuba con Laura Alonso, Timbre4 en Buenos Aires y también fue coreógrafo para los “Specials Olympics”. Nos recibió para hablar de la iniciativa que representa el festival y de su papel en el panorama artístico de Barcelona. 

¿Cuáles fueron vuestras motivaciones para crear el Jazz Dance Festival Barcelona?

Este festival nació porque Sol Gago, Inbal Gilad, Guillem Alonso y yo decidimos que el jazz tenía que tener un proyección más importante en Barcelona. En esta ciudad se estudia mucho el jazz pero los estilos de jazz tienden a perderse. Intentamos buscar gente del extranjero para que venga a enseñar, más que nada, material de estilo. No material técnico, ya que lo podemos enseñar nosotros. Pero querremos que vengan otras maneras de trabajar, de moverse, de utilizar la música, el ritmo. Y a partir de aquí, es el tercer año que estamos llevando este festival. Cada año intentamos que los tres profesores sean de muy diferentes estilos de jazz.

¿A quién va dirigido este festival?

Este festival va dirigido a gente profesional, gente pre-profesional y también gente amateur. Es decir que está dirigido más que nada a la gente que ame el jazz y quiera profundizar en ello. Tenemos clases de principiantes, pero no son clases para gente que empecé desde cero. Son para gente lleva un par de años estudiando. Y a partir de aquí, las clases son adaptadas hasta para los profesionales.

¿Con qué retos os habéis encontrado para crear un festival de este tipo?

Hemos tenido muchos problemas al nivel de apoyo: no hemos tenido ninguna subvención. No sé lo que pasa en Barcelona con la palabra “jazz”. Supongo que está muy desvirtuado pero todavía no sé por qué. Los gimnasios nos han hundido mucho y parece que todo el mundo da jazz sin saber realmente de esta disciplina. Pero bueno, esto ya es una cosa general de la danza.

Entonces en su momento, intentamos crear una marca que se llamaba “Barcelona Jazz” pero no no tuvimos ninguna ayuda al respecto. Entonces lo que hacemos hoy es intentar, a través de nuestro trabajo y nuestras ganas de hacer las cosas, que funcione. Pero ¡trabas todas, ayudas ninguna! La escuela Luthier sí que nos ha ayudado mucho, como también Harlequin, Doyoubailas y Menkes. Pero son ayudas privadas. Lo que echo de menos son ayudas públicas. Por ejemplo, tener un instituto del teatro que no enseñé jazz es una cosa que nunca entenderé. Si no la gente piensa que hay un futuro, no se pone en ello. Entonces que alguien nos conceda un espacio para que hagamos un poco de propaganda, o nos dé un poco de ayuda al nivel de proyección son cosas que no han pasado.

¿Entonces, crees que la gente no ve futuro en la danza jazz?

No es que no haya futuro. Lo que tenemos muy a favor son los musicales de jazz. Pero aquí, esto no se contempla, es muy curioso. Aquí vas a los musicales y ves material de danza contemporánea, que está muy bien este material, pero no es jazz y no es musical. Aquí no se ha entendido mucho el concepto del musical. Hay que ir a Broadway, porque los que crearon los musicales, ¡no fuimos nosotros! Tenemos que copiar para luego poder aprender. Nos hemos saltado esta fase y nos hemos ido directamente a una creación: cuando veo ahora muchas coreografías con música de jazz, con un tipo de movimientos de contemporáneo, que, repito, me gusta como material, entonces no entiendo. No sé lo que pasa aquí en Catalunya. La danza jazz tiene un ritmo, una manera de mover el torso, las caderas que te lo está pidiendo la música jazz, porque van en paralelo. Entonces, hay trabajo pero aquí no se entiende; los coreógrafos de jazz, es como si no existiéramos.

A la hora de dar clases de jazz, la gente es mucho más cercana pero las compañías no se arriesgan. Yo sé que es muy difícil el jazz: anatómicamente es mucho más difícil porque estás un poco prisionero del ritmo y de la música. Pero aquí, hay mucho talento. Aquí somos muy latinos. Entonces solamente con dejarnos tener un mínimo de trabajo, no hablo de subvenciones, hablo de espacios para poder desarrollar nuestras actividades, ya sería mucho. Yo no estoy pidiendo subvenciones. Yo creo que la mente puede trabajar muy bien sin subvenciones, pero con lo que no podemos funcionar, es sin espacio: ¿dónde mostramos nuestro trabajo? Y entonces es un círculo: si no sé puede mostrar, no tendremos a gente que quiera trabajar porque no se puede mostrar. Para mi el problema en este país, no es que no haya compañías de danza jazz, es que no hay sitio donde mostrarlas.

Diciendo que este país en sí no está dispuesto a apoyar el jazz, háblanos del panorama de la danza jazz en el extranjero.

Por ejemplo, en Argentina está muy bien, dentro de que todo es cooperativo. Allí se tiene un respeto al jazz que aquí no se tiene. ¡En Nueva-York, es aún otra cosa! Hay tantas compañías por todos lados, en cualquier barrio tienes una compañía que baila jazz… En Francia, también hay mucho jazz, y esto está aquí al lado. Entonces es un problema de aquí: los gimnasios y el intrusismo han hecho que el jazz tenga una mala imagen y esto es un problema. Porque vas a tomar clases de jazz en las que la música no es jazz: es una música digamos de discoteca actual. Esto a mí, no me molesta, pero no hay que olvidar que hay una música jazz constantemente en evolución: hay cantidad de autores de música jazz increíbles que no ponen aquí. Son difíciles, es evidente. Entonces, lo otro se confunde, y lo comercial, no es malo. Lo comercial, no “no tiene calidad”. ¡Confundimos esto! Hay cosas comerciales con muy buena calidad, pero no estoy hablando de este tipo de jazz comercial. Hablo de un tipo de jazz comercial que es circo, “mira todo lo que hago, mira fantásticamente lo que hago y mira te pongo toda la música que te gusta encima me muevo de una manera ofensiva”. Esto no es jazz, pero nos estamos yendo hacia esto. ¡La televisión no nos ayuda nada con todo esto! Estamos en un momento muy complicado. Pienso que tendría que tener detrás mío una generación que esté empujando. Esta generación no existe. La estoy intentando crear, pero es muy difícil.

Volviendo al festival, ¿cuál es el programa de este año?

Este año, hemos traído tres grandes profesores del jazz. Creo que es muy importante: está uno de los grandes maestros Rick Odums que se define ya con su gran trabajo. Yo siempre quiero que haya un gran maestro en el festival porque creo que el jazz está basado en los maestros, y a partir de esto se pueden crear muchas corrientes. Luego está Ashley Nottingham que es un bailarín excepcional de musicales como Hello Dolly!, Chorus Line. Ha hecho una gran cantidad de musicales y tiene él mismo en su cabeza las coreografías originales: esto está muy bien para que dé a los alumnos, a los pre profesionales y los profesionales el material correcto de estas coreografías. Aquí no las sabemos y está muy bien tener a un bailarín que haya trabajado con los coreógrafos y sepa cómo se hicieron las coreografías expresamente  para este musical. Luego, tenemos a Andrea Queens que impartirá Afro: está muy bien porque es un estilo muy de la base del jazz.

Entonces tenemos tres coreógrafos muy diferentes que van a dar clases de técnica pero lo que pedimos es que imparten más material coreográfico que técnico. El técnico se puede recibir aquí, pero en cambio, el material coreográfico no. Entonces, estamos muy ilusionados de tener a tres profesores muy diferentes en sus estilos.

¿Cuál es la visión del festival para los años que vienen?

¡Seguiremos luchando por el jazz! Desde que empecé, es lo que hago y quiero que el jazz funcione. Creo en la gente de este país, creo que hay mucho talento, que hay mucha sangre, mucha energía. Apuesto por el jazz. Pero también en este festival, hay clases de diferentes estilos que pueden complementar al jazz: danza contemporánea, lindy hop, claqué, hip hop… Hay diferentes clases que puedes complementar porque creo que el futuro del bailarín no es ser bailarín ni de jazz, ni de contemporáneo, ni de claqué. El futuro es un bailarín que tenga todas las disciplinas. Luego él tendrá que escoger lo que quiere para profesionalizarse. No es como en mi época que eras o de jazz, o de contemporáneo, o de clásico. Creo que el futuro pasa por la pluridisciplina. Y si encima el bailarín por ejemplo músico, actor, escultor, entonces mucho mejor. ¡Esto es el futuro! Yo soy de jazz, porque pienso que hace mucha falta aquí y es mi formación. Pero no reniego a que los bailarines hagan contemporáneo. Es más, incluyo la danza contemporánea, el hip hop, el ballet, el claqué, la historia de la danza, la anatomía y la música en la formación de jazz que tenemos aquí en Luthier. El bailarín, sí que hace una formación de jazz pero tiene que estar preparado para todo. Está claro que el futuro es juntar las disciplinas y no quedarse con una.

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